Trabajando y formándonos durante el confinamiento. copy

Para los qué ya llevamos años trabajando desde casa, la crisi del COVID-19 y el consiguiente teletrabajo desde casa no nos ha cambiado mucho la vida. Es el caso de muchos trabajadores por cuenta propia en servicios de consultoria o informática.

Para otros trabajadores del sector servicios, cómo programadores, diseñadores, comerciales o consultores por cuenta ajena que trabajaban en oficina, durante  el confinamiento del COVID-19 ha han tenido, en muchos casos, la primera experiencia de teletrabajo, o trabajo a distancia desde casa.

En muchos casos, que conozco personalmente, el proceso de adaptación al trabajo en casa ha sido sencillo en cuánto al trabajo en sí pero dificultoso en cuánto a la conciliación familiar y los cambios de habitos. Por no dejarnos la sensación de impotencia y quizá el miedo ante la crisis que ha extendido la pandemia, que en ningún caso quiero minimizar pero que no es el objetivo de este artículo. Cuando tienes un amigo o familiar infectado las cosas se empiezan a ver de otra manera. Quizá las prioridades cambian ¿Verdad?  Pero hoy sólo quiero comentar aspectos laborales.

Conciliar

Por un lado, conciliar el trabajo desde casa y la familia, especialmente si tienes niños pequeños y están en casa no es fácil. También puedes verte afectado por la pérdida de contacto humano con los compañeros de trabajo y , finalmente, desaparece la separación entre lugar de trabajo y descanso que lleva años afectándonos. Para muchos haber trabajado con los niños sin escolarizar ha sido duro. Muy duro.

Trabajar en casa es fácil

Trabajar en casa es fácil si la empresa dónde trabajas tiene los procesos adaptados  (sin papeleo) y todas las herramientas accesibles por internet. Y muchas empresa ya las tienen accesibles. Quizá hace diez años no hubiese sido posible, pero muchas grandes empresas ya estaban experimentando el teletrabajo parcial de la plantilla. Perder el contacto con la calle temporalmente y dejar el ambiente de oficina puede ser una pérdida o una bendición. Depende del ambiente de trabajo. Y, por supuesto, la falta de interrupciones favorece la concentración y la eficiencia laboral.

Mi compañero Juanjo (nombre inventado) trabaja en una importante empresa de servicios y,  previamente a la pandemia, ya trabajaba  desde su casa un día por semana. Teniendo hijos adolescentes en casa y una habitación preparada cómo estudio la adaptación al teletrabajo le ha sido muy sencilla. En su caso la empresa no se plantea que la plantilla vuelva en masa a las oficinas por lo menos hasta 2021. Juanjo ha pasado de trabajar un día en casa por semana a trabajar toda la semana en casa excepto cuándo vuelve a necesitar ir a las oficinas casi vacias.

Con el email, el ordenador portátil y el móvil de siempre, añadimos las videoconferencias y ya tenemos teletrabajo! Las reuniones se realizan virtualmente. Google Meet o Zoom son herramientas que antes del coronavirus no usabamos frecuentemente pero que ahora todos conocemos. Aunque hay muchas herramientas colaborativas para trabajar en grupo, no son imprescindibles. Aqui estamos hablando de teletrabajo no de trabajo en equipo. O sea, el mismo trabajo que hacías en la oficina pero hecho en casa.

Organízate el tiempo

En realidad no es tan simple, nos falta el factor humano. La organización del tiempo es uno de los aspectos a los qué más cuestan adaptarse. Un beneficio del teletrabajo es que se han eliminado muchas reuniones presenciales innecesarias. Si lo necesitas puedes seguir reuniéndote online, pero las reuniones suelen ser más breves y con menos asistentes. Muchos equipos se benefician de una reunión matinal o semanal de seguimiento pero no del exceso de reuniones. 

Además de organizar el tiempo es importante qué podamos distinguir entre trabajo y  descanso ( o entretenimiento) . Algunas de las estrategias que funcionan son cambiarse de ropa y/o de lugar de la casa o establecer una rutina intermedia que nos ayude a tener un sentido del tiempo de descanso. Si no descansamos estaremos en peores condiciones al día siguiente.

Formación continua, claro que sí.

Angela, es comercial, en su caso siempre ha asistido a formaciones online tanto en video cómo en video conferencia. Ahora, su empresa ha decidido que los comerciales hagan el seguimiento de los clientes por email, teléfono y videoconferencias mayoritariamente. Angela, ya trabajaba desde casa, pero ahora no realiza visitas comerciales presenciales. Desde hace años Angela trabaja desde casa porqué su empresa no tiene oficina en la ciudad en qué reside y trabaja. Toma cursos online de sus proveedores internacionales pero raramente había utilitzado la videoconferencia para contactar clientes, sólo para contactar con sus proveedores que son empresas tecnológicas internacionales repartidas por Europa y los Estados Unidos. Angela, me explica que ha ganado mucho tiempo para la conciliación familiar, ha eliminado desplazamientos, aviones y noches fuera. Incluso la productividad ha augmentado Y su empresa está ahorrando!

Buen momento para formarse online

O sea que es un buen momento para la formacion online. La formación online desde casa tiene evidentes ventajas: se ahorra mucho tiempo de desplazamientos qué permiten ampliar el tiempo para formarse o para el descanso. También permite la formación a personas que viven en ciudades medianas y pueblos distantes dónde la oferta de formación presencial es escasa. Además, los precios suelen ser más bajos. En cambio, cómo inconveniente la comunicación es menos directa, menos emocional y distante… claro. pero sobre todo, ahora la formación online nos permite reducir la presencialidad y ayuda a combatir la pandemia.

Durante la pandemia han aumentado las formaciones online

En la formación online en directo es importante respetar los ritmos de aprendizaje de los alumnos y el orden y los tiempos de intervención y, sobre todo, extremar el respeto mutuo quizá en mayor medida que en una formación presencial. Un aspecto que conviene atender es que el respeto ha de ser máximo . Recordar también que las bromas online son dificiles de entender. Todos sabemos las malinterpretaciones que un tuit, un email o una declaración grabada que no se pueda matizar pueden causar.

Un aspecto que estraña a los nuevos formadores es la dificultad para obtener feedback. Hay que mantener el ritmo de exposición aunque no tengas claro si alguien te sigue porqué no escuchas o ves a los alumnos. Nosotros solemos plantearnos establecer una rutina de pausas e intervenciones de los alumnos para obtener éste feedback y saber si se está siguiendo bien la explicación.  Las preguntas también son bienvenidas. Cuando alguien hace una pregunta todo el grupo se beneficia. Además el ritmo de la explicación se debe adaptar a los tiempos de retardo. 

Si en cambio, en una formación tienes más de un centenar de asistentes, te planteas los micrófonos y videos cerrados y usas el chat. En ésos casos, va bien tener una segunda persona qué atiende el chat. No suele ser nuestro caso, en que los grupos son de menos de diez personas. Un aspecto muy positivo de las formaciones online es que nadie te molesta y la pantalla la ves perfectamente lo que es muy adecuado para formaciones informáticas como el SAP.

Cóm véis, si se tiene en cuenta algunos aspectos la formación online es tan válida cómo la presencial. Durante la pandemia la formación online ha aumentado cuantitativamente. La disponilidad de tiempo durante los confinamientos y  la dificultad de realizar actividades en el exterior han potenciado éste aumento.

 

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